Terapia individual
Cuando el malestar empieza a condicionar tu día a día
A lo largo de la vida, todos atravesamos etapas en las que las circunstancias nos superan. Quizás la ansiedad se ha convertido en una compañera constante que te impide concentrarte o disfrutar, o tal vez notas que tu estado de ánimo ha decaído tanto que las actividades cotidianas requieren un esfuerzo titánico. Otras veces, el malestar se manifiesta como una baja autoestima que te llena de dudas, una fuerte dependencia emocional en tus relaciones personales, o el peso de experiencias traumáticas del pasado que no logras dejar atrás.
Llegar a este punto no significa que haya algo malo en ti. El sufrimiento suele ser la señal de que has estado intentando sostener a solas y durante demasiado tiempo cargas muy pesadas. La terapia individual es, ante todo, el espacio donde puedes dejar de luchar contra ti mismo para empezar a comprenderte con claridad.
Un acompañamiento adaptado a tu historia, no a un manual
Mi forma de entender la psicología se basa en una premisa innegociable: adaptar el proceso terapéutico a la persona que tengo delante, y nunca al revés.
Al frente de esta consulta se encuentra una Psicóloga General Sanitaria (Colegiada Nº AN11505) que te guiará en un proceso estructurado en varias fases:
1.
Evaluación y comprensión
En las primeras sesiones me dedicaré a escucharte para entender qué te ocurre, dar sentido a tu historia y descubrir de dónde viene el malestar.
2.
Establecimiento de objetivos:
De manera conjunta y horizontal, definiremos qué áreas deseas mejorar o qué herramientas necesitas adquirir, siempre de forma realista.
3.
Intervención personalizada:
Utilizaré diferentes herramientas terapéuticas basadas en la evidencia científica para trabajar en las soluciones, respetando siempre tus tiempos y tu propio ritmo.
4.
Prevención y autonomía:
El fin último de la terapia es que recuperes tus propios recursos y adquieras estrategias prácticas que te sirvan para el resto de tu vida.
Áreas de intervención
La terapia de adultos es el marco idóneo para trabajar, entre otros, en los siguientes aspectos:
Gestión de la ansiedad y el estrés:
Aprender a identificar los desencadenantes, regular los síntomas físicos y cambiar los patrones de pensamiento que te abruman.
Bajo estado de ánimo y apatía:
Encontrar el camino de vuelta hacia la motivación, gestionando la tristeza profunda, el vacío o el cansancio emocional.
Autoestima y seguridad personal:
Fortalecer la relación contigo mismo, reduciendo la autocrítica destructiva y aprendiendo a poner límites saludables.
Dificultades relacionales y dependencia emocional:
Comprender cómo te vinculas con los demás y construir relaciones más sanas, equilibradas y libres.
Procesamiento de experiencias traumáticas:
Abordar con delicadeza y rigor científico aquellas vivencias del pasado que siguen doliendo e interfiriendo en tu presente.
Procesos de duelo y adaptación:
Acompañamiento en momentos de cambio vital significativos, pérdidas, rupturas o crisis existenciales.
Dar el paso es empezar a cuidarte
Si buscas un espacio seguro, confidencial y libre de juicios para abordar la ansiedad o el estrés, ponte en contacto.